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Grupos de mayor vulnerabilidad

 
     
   
     
 
Trabajadores y Trabajadoras Sexuales
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Existen algunas diferencias sociológicas dentro del amplio grupo que se denomina "trabajadoras y trabajadores sexuales" ; así mismo, existen diferencias en el lenguaje que se emplea para la persona trabajadora sexual, ya que si es menor de edad se la considera como menor vinculado a la prostitución .

Se han categorizado, entre otras, de acuerdo al tipo de vinculación al mercado o al sitio en el que realizan su trabajo.

En referencia al tipo de vinculación se tiene:

Trabajador(a) sexual: quien en una forma, más o menos permanente y de manera consciente oferta su genitalidad o sus habilidades eróticas a otras personas de igual o diferente sexo, a cambio de una recompensa. Estas personas tienen identidad de oficio (es decir que tiene una relación con su oficio no distinta de la de cualquier otro trabajador), le agrada, valora como justo el pago y lo considera como una alternativa aceptable o buena de subsistencia.

Persona Prostituida: individuo forzado por otra persona, mediante presión o engaño, a trabajar en el mercado sexual. Suelen laborar en espacios cerrados y ser explotadas por su patrón, con una imposibilidad de abandonar su oficio debido a confinamiento, chantajes, violencia física o psicológica y engaños a través de "contratos" en los que siempre están debiendo dinero a su patrón.

Freelance sexual: Hace referencia a personas que ingresan a este oficio por voluntad propia como una alternativa económica ocasional, asumiendo su trabajo como respuesta temporal a una necesidad básica. Su vinculación a esta actividad les genera violencia y se encuentran a la expectativa de cambio de oficio.

Boruga /caimaneo: trabajadora sexual en sitios de frontera.

En relación al sitio en donde se desempeñan, pueden ser vistos como:

Sedentarios(as): realizan la negociación con el cliente dentro de un espacio cerrado, socialmente concertado para esto.

Ambulantes: realizan la transacción en espacios públicos, socialmente reconocidos como espacios permisivos o zonas de tolerancia.

Nómada: ejerce su actividad cambiando su sitio geográfico de trabajo, realizando el contacto con el cliente de forma sedentaria o ambulante. Son las personas que viajan de ciudad en ciudad, visitando ferias o ajustándose a recolección de cosechas, épocas de vacaciones o alrededor de plantaciones ilegales.

La anterior clasificación se refiere a mujeres que trabajan en zonas de prostitución. Por fuera de ellas, existen mujeres que acceden al trabajo sexual de manera temporal u ocasional. Además se presentan damas y damos de compañía que acompañan a los turistas en los hoteles de las grandes ciudades.
 

Trabajadoras sexuales

En general, el grupo de mujeres trabajadoras del sexo presenta algunas características especiales dentro de las que cabe destacar las siguientes:
  • Pobreza creciente relacionada con: desempleo, necesidad de incremento de ingresos asociada a la carencia de oportunidades, principalmente en los grupos de edad de 11-14 años y en mayores de 41 años .
  • Historia de ruptura del grupo familiar, relacionado con problemas al interior de la familia en años de niñez o juventud, asociado con conductas violentas en el hogar tanto físicas como sexuales y/o psicológicas.
  • Abandono de hogar debido a embarazo precoz o inaceptado por parte de su núcleo familiar y social.
  • Importante componente de migración. El 71.9% de las trabajadoras sexuales del centro de Santafé de Bogotá, eran inmigrantes .
  • Factores psicoafectivos dentro de los que destacan: abandono por parte del compañero, infidelidad del mismo, rechazo por parte de progenitores.
  • Búsqueda de construcción de un núcleo neofamiliar que puede encontrarse dentro de un nuevo grupo de referencia (dueños de negocios o proxenetas ) que permite a la trabajadora sexual desarrollar sentido de pertenencia, estilo de vida y representaciones culturales propias .
  • Bajo nivel escolar, sobretodo dependiendo del sitio en el cual se ejerce la prostitución; por ejemplo, en el sector de Chapinero de Santafé de Bogotá, que corresponde a clase media o media alta, no se encontró analfabetismo, por el contrario, el 66% de las trabajadoras sexuales de esa zona tienen educación media o superior, mientras que en el centro de la ciudad, el 17% se declaró analfabeta y el 41.6% apenas tenía estudios incompletos de primaria . Sin embargo, es importante señalar que existen tipologías definidas de trabajo sexual de acuerdo a estrato social, de modo que es dable encontrar personas dedicadas al trabajo sexual con altos niveles de formación académica.
  • Baja autoestima.
  • Consumo frecuente de bebidas alcohólicas y otros psicoactivos, inherentes al ejercicio de su trabajo.
  • Facilidad para adquirir dinero que en otro trabajo no les sería posible.
  • Algunas están organizadas en grupos, debido a rechazo social y necesidad subsecuente de solidaridad de grupo.
La vulnerabilidad de este grupo se relaciona fundamentalmente con:
  • Pobreza creciente e imposición de políticas económicas neoliberales. Los niveles de ingreso económico sobrepasan, en general, dos salarios mínimos mensuales.
  • Múltiples parejas.
  • Empleo de prácticas sexuales de riesgo relacionado con incremento en el dinero percibido al no emplear métodos de protección.
  • Consumo de alcohol y otras sustancias psicoactivas que disminuyen la posibilidad de control sobre comportamientos sexuales.
  • Pobre acceso a los servicios de salud y carencia de seguridad social.
  • Delincuencia.
  • Baja capacidad de negociación de practicas sexuales seguras y en el uso del condón.
  • Inexistencia de programas específicos de prevención dirigidos a ellas y de asignación de recursos para esto.
  • Posibilidad de incremento de trauma genital por relaciones sexuales no consensuales, rápidas o frecuentes.

Trabajadores sexuales

En este grupo, al igual que ocurrió con el anterior, también se presentan otros subgrupos, que tienen características propias que les diferencian ; se trata de:
  • Pirobos: hace referencia a hombres que emplean imagen, comportamientos y ademanes considerados socialmente como masculinos y que comercializan el sexo con hombres, mujeres o parejas.
  • Locas: se trata de hombres que transmiten imagen, comportamientos y ademanes considerados socialmente como femeninos, comercializando actividades sexuales diversas dentro de las que pueden figurar las conductas penetrativas, activas o pasivas.
  • Travestis: es predominantemente un hombre que emplea una imagen corporal netamente femenina en vestido, accesorios, maquillaje, etc. y que se ofertan sexualmente a hombres, principalmente. Vale la pena aclarar que desde el punto meramente de Salud Mental debe entenderse al travesti como una persona que emplea indumentaria del otro sexo, sin que por ello su comportamiento sexual sea claramente homosexual; sin embargo, en el marco de referencia del presente documento, la palabra se emplea en la primera acepción .
Tiene características similares al grupo femenino, como son :
  • Generalmente hay ruptura del grupo familiar.
  • Han recibido altos grados de violencia.
  • Bajo nivel escolar.
  • Baja autoestima que tratan de incrementar con rasgos de pertenencia al otro sexo.
  • Emplean sustancias psicoactivas.
  • Facilidad para adquirir dinero que en otro trabajo no les sería posible.
En resumen, la vulnerabilidad de este grupo está dada por:
  • Múltiplicidad de parejas.
  • Se ha recibido violencia sexual y social.
  • Consumo de sustancias psicoactivas.
  • Pobre acceso a los servicios de salud y carencia de seguridad social.
  • Delincuencia.
  • Baja capacidad de negociación en el uso de comportamientos sexuales de poco riesgo y de empleo de condón.
  • Competencia por el mercado.
  • Discriminación social y entre los diferentes subgrupos.
  • No existen programas dirigidos a ellos, ni se asignan recursos

 

 
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