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Grupos de mayor vulnerabilidad

 
     
   
     
 
Habitantes de la calle
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Son hombres y mujeres, menores y mayores de edad, cuyas condiciones socioeconómicas y en algunos casos de salud mental, se han visto obligados a desarrollar su cotidianidad en la calle, entendida esta última como un espacio arquitectónico urbano, que no cumple los requerimientos mínimos necesarios para considerarse un lugar de habitación en condiciones aceptables para el bienestar y la calidad de vida de un ser humano.

La permanencia en la calle puede variar en el tiempo de intermitente a permanente; estas situaciones llevan a que la persona haga una apropiación de su entorno social y ambiental que le permita crear su propio esquema cultural desde el cual vivencia y concibe el mundo, sus relaciones sociales, personales, micro y macrogrupales.

Los habitantes de la calle serían un fenómeno exclusivo de las ciudades y producto de las condiciones sociales, económicas y políticas del país. En ellos existe una diversificación dada por el momento de llegada a la calle, la permanencia y la capacidad de liderazgo ejercida al interior del "parche" o grupo neofamiliar. Las normas sociales de los grupos definen los liderazgos que determinan la organización interna del grupo, la territorialidad, su vinculación con los otros parches o "galladas" y el tipo de acciones que desarrollan para su sobrevivencia. La gallada es un grupo social conformado por menores en busca de seguridad material, psíquica y afectiva, constituyéndose en la unidad básica de supervivencia y cumpliendo con las funciones de una estructura familiar.

El parche entendido como grupo, es la unidad social constitutiva de la calle. Los parches se diferencian de acuerdo con la edad, sexo, actividad de la que obtienen su sustento, espacio de habitación y condiciones de salud mental.

Algunos de los habitantes de la calle no se asocian a los parches y sobreviven como independientes, ("chupagruesos", "maños" o "sapos") pero esto les dificulta su interacción social y los hace mucho más vulnerables, incluso a causa de la violencia ejercida por otros habitantes de la calle.

Dentro de los habitantes de la calle encontramos, por lo menos desde 1.850, a bandas de niños que han sido denominados "gamines". En general son menores de edad que ocupan y poseen lugares públicos y privados. Cuando la calle se torna insoportable regresan al patrón de supervivencia colectiva, con su grupo neofamiliar, la gallada. Este grupo reproduce la familia, pudiendo haber un "padre" ("largo") y una "madre" (no necesariamente mujer, llamado "secre"). Ellos se reparten los roles sociales masculino y femenino ya que la conducta homosexual es parte de la libertad del gamín. La actividad económica de la gallada se fundamenta sobre delitos menores .

Otros habitantes de la calle son los "desechables" , término que generalmente se asocia con personas adultas que se dedican a la mendicidad o a actividades delictivas y que se caracterizan por la mugre y extremada pobreza de su vestuario; podrían ellos estar asociados con los "recicladores" grupo humano que realiza actividad laboral económicamente productiva y reconocida socialmente basada en reciclar productos de desecho. Aunque pueden vivir en la calle, lo hacen en sus vehículos de trabajo y conforman familias con estructura tradicional ; socialmente se les considera de un mayor status social.

Algunos otros habitantes de la calle, lo son de manera ocasional por su actividad laboral como vendedores ambulantes, y las personas vinculadas a prostitución.

La vulnerabilidad de este grupo está representada por :

  • Ritos de iniciación que permiten la integración al grupo y muchos de estos incluyen relaciones sexuales penetrativas desprotegidas y múltiples ("redoblón").
  • Inexistencia de programas de prevención orientados a este sector subcultural.
  • Presencia de índices importantes de ITS.
  • Incremento constante de este sector poblacional, asociado a la pauperización del país.
  • Carencia de servicios de salud y de acceso al SGSSS.
  • Libertad absoluta de comportamientos sexuales.
  • Sistema de valores propios.
  • Visión a muy corto plazo de la supervivencia. Lo importante es permanecer vivo(a) hoy, no lo que ocurra en un año o en diez años.
  • Estándares de calidad de vida establecidos desde el interior de los grupos, extremadamente bajos ; una enfermedad "más" no va a desmejorar notablemente la calidad de su existencia.
  • Desconfianza frente al "sistema". Solamente resulta confiable, en algo, el "parce" (el -la- amigo -a-) y el parche.

 

 
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